¿Fraude o algo mas por parte de intervida?

Los reclamos utilizados por la ONG Intervida no dejaban claro si el dinero aportado por los particulares iva exclusivamente a los niños apadrinados de los países pobres o se utiliza en proyectos para la organización, según las revisiones hechas por la Fundación Lealtad. Y  dudas como: dibujos que no les parecían hechos por los niños, dificultades para conocerles y comunicarse directamente con ellos. Son la razón de que muchos padrinos y madrinas dejaran de pagar entre 18 y 21 euros al mes a la ONG.

Pero a la supuesta publicidad engañosa se suma ahora la investigación de un presunto desvío de fondos de los apadrinamientos a otras empresas.

La indignación predomina entre los colaboradores de la ONG, aunque muchos reclaman el beneficio de la duda hasta que no se demuestren las sospechas. Otros, sin embargo, ven confirmados sus “temores”.

Aquí tenemos algunos de los testimonios y vivencias de padrinos y madrinas colaboradores de esta ONG:
Esta mujer de Sevilla apadrinó un niño de Guatemala durante mucho tiempo. “Dos veces al año, una sobre el verano y otra en Navidades, recibía un dibujo del chico y una carta de agradecimiento por mi colaboración”,nos cuenta, que se quedó sorprendida cuando dejó de tener noticias durante un año. “Llamé por si había habido algún problema, ya que pagaba mis 18 euros mensuales. Me contestaron de Intervida que no sabían nada de él, que entonces contaba ya con 14 años, la edad límite de abandono de apadrinamiento”, explica. “¿A quién había estado yo pagando todo el año?”, se preguntó, sin que, por otro lado, le brindaran motivos. Como toda respuesta, le enviaron a las tres semanas la foto de otra niña, esta vez peruana, y unos DVD “para que mi conciencia no decayera”, comenta algo dolida. “Al año decidí borrarme sin avisarles”.
Un hombre de Valencia, lleva “siete u ocho años” colaborando con Intervida. “La noticia ha sido un golpe para mí”, afirma. “Me dejaron siempre claro que mi dinero no iba directamente al niño, sino a proyectos en su pueblo que beneficiaban a toda la comunidad, y que el apadrinamiento era, por decirlo así, para ponerle una cara a mi donación”, explica. Siempre le pareció raro que no pudiera enviar regalos ni ponerse en contacto con el niño, aunque acató las reglas. Ahora desconfía, pero prefiere esperar a tener pruebas antes de hacer acusaciones: “De demostrarse que el dinero de los padrinos ha contribuido al enriquecimiento de los directivos, la justicia debería caer sobre ellos con el máximo rigor”. Si no se demuestra, dice, “se les habrá hecho un daño irreparable”.

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